El cuerpo humano no está diseñado para la quietud — está hecho para el movimiento. Desde la estructura de nuestros pies hasta la curva de la columna, todo en nosotros apunta a una cosa: el movimiento es esencial.
Pero la vida moderna ha cambiado la forma en que usamos el cuerpo. Nos sentamos más, nos movemos menos y a menudo olvidamos que el movimiento no va solo de estar en forma — va de función, salud y longevidad.
En esta entrada exploraremos por qué el movimiento está grabado en nuestro diseño, qué ocurre cuando lo perdemos y cómo recuperarlo.


